por Gastón DovalSe podrá o no estar de acuerdo con las medidas del Gobierno Nacional en cualquier aspecto. Sin embargo, desde que en el año 2006 el ex Presidente Néstor Kirchner, tras la salida a la luz de la película
Fuerza Aérea Sociedad Anónima, firmó lo que sería la radarización de la totalidad o la mayoría del espacio aéreo argentino.
El Gobierno Nacional, ante la situación (todavía actual) del espacio aéreo argentino, decidió dar el paso importantísimo de encargarle a la empresa estatal
INVAP S.E. (Investigaciones Aplicadas Sociedad del Estado) que construyera 2 tipos de radar. Un tipo de radar primario (de tres dimensiones o
PSR, por sus siglas en inglés Primary Surveillance Radar) para los grandes espacios aéreos y un radar secundario (o
SSR, por sus siglas en inglés Secondary Surveillance Radar) para espacios más reducidos, como áreas de control de aeropuertos. Los nombres de estos serán MET I (Método de Evaluacion Tecnológica I) e
Inkán (amigo en Mapuche), respectivamente.
Situación actualHoy en día sólo el 11% del territorio argentino se encuentra cubierto por radar, ninguno de ellos primarios y todos radares de tipo secundario, que monitorean espacios más reducidos. Los radares se encuentran ubicados en Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Mar del Plata y Paraná.
Aquí hay una situación
aproximada a lo que es la realidad de los radares en el espacio aéreo argentino:
La capacidad instalada sólo permite controlar el 11% del territorio argentino. Se espera que con la instalación de los 11 radares secundarios INKAN desarrollados por el INVAP se pueda alcanzar una meta parecida a la cual se encuentra Chile, con la totalidad de su espacio aéreo continental radarizado. Gráfico: Gastón DovalDurante la crisis de los radares en los años 2006 y 2007, España prestó a la Argentina un radar del Ejército español. La instalación se hizo en la base aérea de Morón.
Como todo desarrollo, hubo fases experimentales, de prueba. En el caso del Inkán, el primer radar argentino, éstas se terminaron en Octubre de 2008. Los dos radares de prueba que se encontraban en Bariloche y en Quilmes serán puestos en servicio durante los próximos meses, habiendo sacado ya el radar español instalado previamente y siendo éste devuelto a España.
Además de los radares secundarios ya instalados en Bariloche y Quilmes, el blog de José Ignacio Longo reportó que en el predio del Aeropuerto de Tucumán se está comenzando la construcción y ensamblaje de las estructuras de una torre que albergará uno de los 11 Inkán pedidos por el Gobierno Nacional. Aquí hay fotos extraídas del
artículo previa autorización del dueño del blog:

La construcción de la torre para alojar al radar es lo que menos tardará de todo el proceso. El entrenamiento a los controladores se hará en Córdoba y se estima que tardaría por lo menos un año, para que se pueda usar a su máximo potencial al radar. Foto: Antonio Ferroni / La GacetaDe este modo, Tucumán será el primer aeropuerto del NOA en quedar radarizado, y con un alcance de 200 millas náuticas (o 400km) que tiene el Inkán, ayudaría a combatir parcialmente la entrada de vuelos clandestinos con narcóticos/drogas desde las vecinas repúblicas del Paraguay y Bolivia, hasta la entrada en servicio de los radares MET I, quienes detectarán aviones sin transpondedores sin la necesidad de su "colaboración" (es decir, que sean identificados voluntariamente) para el control.
Aquí hay un poco más de información sobre los radares MET I y su funcionamiento a comparación de los radares convencionales. El MET I se encuentra actualmente en desarrollo y testing por INVAP.
La radarización parece estar encaminada, y los primeros resultados se verán en Bariloche y Tucumán subiendo el porcentaje de cobertura por control de radar del territorio nacional. A partir de la puesta en servicio, se seguirán con las incorporaciones de Radares Inkán para aumentar en un 350% la cobertura del país (cabe recordar que el Inkán tiene cobertura efectiva hasta los 31,000 metros de altura). En áreas donde los Inkán no tengan cobertura, los MET I se harán cargo de la tarea.
Con esto, el país y su poco amistoso/anticuado sistema de control aéreo, dan un paso más hacia la modernización y ayuda a la mejora en la eficiencia de las aerolíneas ya que, proveyendo un mejor control sobre las aeronaves, se puede hacer rutas más directas y separar con menor distancia las aeronaveas. Eso ayuda a mejorar los tiempos de vuelo y disminuir las demoras en tierra por la distancia que actualmente dejan los controladores entre vuelo y vuelo para despegues y aterrizajes.
El futuro del espacio aéreo argentino es prometedor, si se consideran las condiciones anteriores a esta situación. El llevar la radarización de un país de grandes extensiones, como Argentina y Brasil, implica un gran trabajo e inversión pero que de seguro dará resultados cualitativamente. Sólo hace falta que el Gobierno siga el curso de inversión y sus órganos competentes documenten y entrenen a su personal en las diferentes situaciones que ésta nueva etapa brindará al espacio aéreo.